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Los coordinadores de Connect’Up,Marvin Singhateh y Tona Pou

«Una buena candidatura debe tener consistencia y un relato muy claro»

Con las inscripciones abiertas hasta el 27 de septiembre, los coordinadores de Connect’Up repasan las claves de una convocatoria que incorpora más acompañamiento, formación especializada y conexión con el ecosistema emprendedor balear.

¿Qué les dirían a quienes todavía dudan si su proyecto está preparado para presentarse?
—Tona Pou: Que se animen y aprovechen esta oportunidad para ordenar su proyecto y darle prioridad frente a otras cuestiones. Incluso completar el formulario ya supone un ejercicio muy útil porque obliga a detenerse y trabajar aspectos que muchas veces solo se revisan cuando es necesario.
—Marvin Singhateh: Que no esperen a tenerlo todo claro, porque Connect’Up está para eso. Si tienen una idea, por pequeña que pueda parecerles, el programa les ayudará a ordenarla y contrastarla. Y si ya cuentan con un producto o servicio, clientes o primeras métricas, podrán revisar su estrategia y acelerar el proyecto. Hay una categoría adaptada a cada fase del emprendimiento. Las inscripciones permanecen abiertas hasta el 27 de septiembre y nuestra recomendación es que no lo dejen para el último momento para poder preparar con tiempo la documentación requerida.

¿Qué debe tener una buena candidatura?
—T.P: Una buena candidatura debe tener consistencia y un relato muy claro. Tiene que ser coherente en cada una de las partes del Canvas y saber expresar bien sus singularidades, especialmente a la hora de definir el producto y el mercado.
—M.S: Tiene que partir de una necesidad o un problema real de mercado que merezca la pena resolver y, sobre todo, de personas comprometidas y dispuestas a trabajar en ello con dedicación y capacidad de adaptación constante.

Marvin Singhateh: «El equipo de mentores no está para imponer su criterio, sino para formular preguntas y ayudar a ordenar prioridades»

Más allá del premio, ¿qué cambia en un proyecto tras pasar por Connect’Up?
—M.S: Cambia la calidad de las decisiones. El proyecto gana claridad sobre su cliente, su propuesta de valor y su modelo de negocio, además de acceder a una red de profesionales y entidades difícil de construir por sí solo. El premio económico ayuda, pero el verdadero valor está en lo que el equipo aprende, revisa y conecta durante el programa.
—T.P: Cambia la visión que tiene del proyecto y también de sí misma. Durante dos meses nos volcamos en cuestionar el proyecto y, especialmente ahora, cuando muchas iniciativas llegan ya desarrolladas en parte con ayuda de la IA, ponemos mucho el foco en trabajar las habilidades personales. Eso es, al final, una de las cosas que la persona se lleva después de pasar por Connect’Up. Además de los contactos, por supuesto.

Tona Pou: «Detrás de los proyectos que consiguen avanzar suele haber un equilibrio entre pasión, ilusión y solidez económica»

¿Qué aporta el mentoring cuando el emprendedor está demasiado metido en su propia idea?
—T.P: Las mentoras y mentores ayudan a encontrar los primeros contactos con posibles clientes y aportan una mirada más crítica y externa sobre el proyecto. Hemos detectado que, aunque algunos ya cuentan con un producto mínimo viable en el mercado, muchas veces sus primeros clientes son personas que ya les conocen o forman parte de su entorno. Ahí puede faltar una visión más fría y directa. El mentoring aporta precisamente esa perspectiva y ayuda a reconfigurar los aspectos necesarios para que el producto pueda llegar a un público más amplio.
—M.S: Distancia y perspectiva. Cuando llevas mucho tiempo trabajando sobre una idea, es lógico enamorarse de ella y perder cierta capacidad para observarla desde fuera. El equipo de mentores no está para imponer su criterio, sino para formular preguntas, detectar puntos ciegos y ayudar a ordenar prioridades. Esa mirada externa puede resultar decisiva. Además, como novedad este año, los proyectos Start y Youth en fase inicial podrán contar con el de mentores después de la final para acelerar la comercialización de su producto o servicio.

Para una startup en marcha, ¿qué aporta revisar durante unas semanas su estrategia y modelo de negocio?
—T.P: En el caso de una startup, y especialmente en el momento actual, pasar dos meses rodeada de otros emprendedores y centrarse en revisar la estrategia y el modelo de negocio permite recibir feedback constante de personas que están en una situación similar. Hay que defender una y otra vez el porqué y el para qué de cada decisión, porque quienes te rodean están en un punto parecido y se plantean muchas de las mismas preguntas.
—M.S: Una startup que ya ha validado su producto puede necesitar detenerse y revisar cómo está creciendo. Tener actividad no significa necesariamente disponer de un modelo sólido o escalable. Los proyectos de la categoría Sprint tienen la oportunidad de analizar durante estos dos meses sus métricas, posicionamiento, estrategia comercial y necesidades reales de financiación. Así, el equipo puede salir de la urgencia del día a día y centrarse en construir el siguiente paso con mayor criterio.

¿Hasta qué punto un buen pitch puede cambiar el recorrido de un proyecto?
—M.S: Un buen pitch no convierte una mala idea en un buen negocio, pero una mala presentación sí puede hacer que un gran proyecto pase desapercibido. El pitch es la capacidad de conseguir que alguien quiera seguir escuchando.
—T.P: Implica un importante trabajo de síntesis. Sirve para explicar un proyecto, pero también para que quien lo defiende estudie a fondo tanto la iniciativa como su propia posición dentro de ella.

ABIERTO EL PLAZO DE INSCRIPCIÓN HASTA EL 27 DE SEPTIEMBRE

Después de ocho ediciones, ¿qué han aprendido sobre los proyectos que consiguen avanzar?
—M.S: No siempre avanzan los proyectos que llegan con más certezas. Lo hacen aquellos cuyos equipos están dispuestos a escuchar, aprender y adaptarse. Después de ocho ediciones, los proyectos que construyen desde el principio unas bases firmes de conocimiento aplicado y desarrollan una cultura de adaptación al cambio tienen más posibilidades de consolidarse en mercados complejos y competitivos.
—T.P: Detrás de los proyectos que consiguen avanzar suele haber un equilibrio entre pasión, ilusión y solidez económica. También un plan de empresa bien definido y una previsión financiera realista. A eso se suma el conocimiento del mercado y la capacidad de convencer a los clientes para que cambien de proveedor o modifiquen determinados hábitos para incorporar un nuevo producto o servicio. Estos son algunos los puntos de los proyectos que logran consolidarse.