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Paloma Aleñar, fundadora de ConfortMental Empresas.

ConfortMental Empresas, ganadores de Connect’Up Start 2025, ultiman su pilotaje antes del lanzamiento en septiembre

La psicóloga sanitaria, Paloma Aleñar, es la fundadora de ConfortMental Empresas, una plataforma que combina IA y psicología clínica para prevenir el malestar emocional en las empresas. El proyecto fue galardonado con el primer puesto en la categoría Connect’Up Start 2025, iniciativa que busca impulsar ideas de negocio y proyectos emprendedores en un plazo de dos meses.

¿Qué le llevó a presentar ConfortMental Empresas a Connect’Up Start?
—Nació como consulta de psicología, pero pronto vi que había una necesidad sin cubrir: el bienestar emocional en el trabajo. Muchas empresas no tienen herramientas para saber cómo está su equipo emocionalmente hasta que llega una baja laboral o una renuncia. Presenté el proyecto porque necesitábamos acompañamiento para convertir una idea clínica en una plataforma de bienestar laboral escalable y rodearnos de gente que ya había construido una startup desde cero.

¿En qué punto estaba el proyecto cuando decidió inscribirse?
—En una fase inicial. Teníamos claro el enfoque clínico y la necesidad de prevenir la salud mental laboral, pero el producto aún no estaba definido. Connect’Up nos ayudó a convertir la experiencia clínica en un producto.

¿Cómo le ayudó el programa a ordenar el proyecto?
—Nos ayudó a convertir una buena idea en un modelo de negocio. Gracias al trabajo con mentores, definimos mejor el público objetivo, la propuesta de valor y la forma de comunicar la salud mental laboral con claridad y rigor. También fue clave para estructurar ConfortMental Empresas, una plataforma que combina el checkin emocional con ConfortIA y el Índice de Bienestar Emocional para cuidar a los equipos con datos reales y confidencialidad.

¿Qué cambió en su forma de explicar el proyecto tras pasar por el concurso?
—Aprendí a hablar menos desde la psicología y más como fundadora. Connect’Up me ayudó a traducirlo a resultados empresariales: reducir el absentismo, detectar el malestar a tiempo y cuidar al equipo de forma medible, sin exponer datos individuales. Ese cambio de lenguaje fue clave para que el proyecto se entienda y conecte con los responsables de las empresas.

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¿Qué le supuso ganar?
—Fue un reconocimiento importante, especialmente porque veníamos del ámbito clínico y no del tecnológico. A veces cuesta que te tomen en serio como proyecto empresarial cuando partes de una consulta de psicología. Ganar confirmó que el proyecto tenía sentido más allá de mi propia convicción y nos dio visibilidad y confianza para seguir avanzando.

¿En qué momento actual se encuentra?
—Estamos en fase piloto con varias empresas, que ya utilizan ConfortIA para realizar check-ins emocionales periódicos y obtener su Índice de Bienestar Emocional. La empresa recibe informes agregados y anónimos, lo que nos permite perfeccionar la herramienta con casos reales. El lanzamiento oficial está previsto para septiembre, con una presentación pública.

¿Qué puede cambiar Connect’Up en un proyecto que está empezando?
—Puede ser decisivo. Connect’Up ayuda a entender que una buena idea necesita estructura, validación y comunidad para convertirse en un proyecto real. En nuestro caso, fue el puente entre una convicción clínica sólida y una empresa capaz de llegar más allá de la consulta. Sin ese acompañamiento, seguiríamos siendo una idea sobre el papel.